Espiritualidad Caritativa

La caridad, nota distintiva del espíritu, es herencia evangélica de la Congregación. El proyecto apostólico y la vida entera de las Siervas está dedicada totalmente a la caridad con los más necesitados, porque un amor que no se traduce en hechos es vano, por ello: “la fuerza que nos hace amar a Dios, es la misma que nos hace amar a sus hijos como hermanos” (Dir. 39).

 

En la adoración y contemplación del Misterio Eucarístico se acoge el mandamiento nuevo del amor. Un amor universal, activo y sacrificado. El Sacramento de la Eucaristía vínculo de la Caridad, abre el corazón de cada una para acoger a todos.

Carisma

Adoración y Servicio.


El carisma es un don que el Espíritu Santo regala a un fundador (a) para el servicio de la Iglesia.
La Madre María Jesús Upegui recibió el carisma de adoración al Santísimo Sacramento y el servicio a los hermanos más necesitados. Este don lo proyectó a su comunidad.


Nuestra misión principal es amar y hacer amar a Jesús en el Sacramento del altar y servirlo en los más pobres.
En la contemplación del misterio eucarístico encontramos la fuerza para salir de nosotras mismas e ir al encuentro de los hermanos más necesitados, en diferentes obras apostólicas donde se proyecta la comunidad: Colegios, centros de bienestar del anciano, hogares para niñas en alto riesgo físico y moral, hospitales, clínicas siquiátricas, misión, pastoral juvenil vocacional.
 
“El fin peculiar de la Congregación consiste en: En dedicarnos a la adoración y al amor a Jesús sacramentado, el gran tesoro de la Iglesia, y a fomentar su culto y devoción; 2) Trabajar por la extensión del reinado de la caridad así espiritual como corporal entregándonos nosotras mismas al bien de los hermanos y especialmente a los más desamparados en la práctica de las obras de misericordia”.